¿Soy yo o, en mayo de 2026, se siente como si el interés y la conversación sobre #Bitcoin en el Bitcoin Country (El Salvador) estuvieran en sus niveles más bajos desde el boom de 2021? Diría que están casi en cero. Desde el inicio fui muy crítico de cómo se estaba desarrollando el proyecto y también de las personas incompetentes (supuestos asesores expertos) que estaban detrás de él. Estoy convencido de que, con las personas adecuadas desde el principio, la historia habría sido diferente. Realmente lo creo. No hay bonos volcánicos, no hay minería de Bitcoin visible (y si la hay, es un secreto opaco), no hay Bitcoin City, no hay remesas fluyendo masivamente a través de Bitcoin y la brecha de los no bancarizados sigue prácticamente igual. No hay economía circular (transaccionalidad) significativa a nivel país que gire sobre Bitcoin. Tampoco existe una inversión significativa derivada de Bitcoin que beneficie realmente a la gente de a pie. Mucho discurso, mucha narrativa futurista, pero pocos resultados tangibles para la población común. Creo que es muy importante que toda persona desarrolle sentido crítico: esa capacidad de autocuestionarlo todo, de no aplaudir todo y de no dar gracias por todo.