Cada vez que un proyecto se presenta como “el próximo Bitcoin”, miro quién lo está diciendo. Normalmente es el propio equipo, algún inversor o alguien con bastante interés en que lo compres. Puede ser más rápido, más barato o hacer cosas que Bitcoin no hace. Pero si detrás hay una empresa, una ronda privada y una campaña de marketing, la comparación ya empieza regular. Puede ser un buen proyecto, yo qué sé. Lo de “el próximo Bitcoin” suele ser más una forma de venderlo que una descripción.